Actualidad de los Mercados Internacionales

Quiero comentar con ustedes, un reciente artículo publicado por la revista THE ECONOMIST. Es un interesante artículo que habla sobre los cambios que ocurrirán en los mercados cuando se empiecen a incrementar las tasas de interés para detener la inflación. La versión original pueden verlo aquí.

Como parte de la política de sostenimiento de la economía durante la cuarentena obligatoria producto de la pandemia de COVID 19, muchos gobiernos imprimieron dinero de manera inorgánica para otorgar bonos y beneficios a personas y empresas. Otro camino que se siguió fue el de reducir las tasas de interés lo que ocasionó que muchos sectores vinculados a un baja tasa de interés crezcan y den una señal de bonanza que puede estar llegando a su fin.

Dado que muchas personas han invertido en el exterior producto de la incertidumbre política, es necesario que tengan en cuenta estos temas para que no entren a una situación donde el remedio fue peor que la enfermedad. Ahí les va la traducción (izquierda) y los comentarios (derecha).

Markets have fallen because the era of free money is coming to an end (Los mercados han caído porque la era del dinero gratis está llegando a su final)

Después de los recortes en las tasas de interés y la frenética compra de bonos por parte del banco central a principios de 2020, los inversores llegaron a creer que el estímulo del banco central duraría para siempre. Sin embargo, hoy en día, cuando los inversores aceptan el fin de la era del dinero gratis, los mercados financieros sufren espasmos. Los mercados ahora esperan que las tasas de interés aumenten cuatro veces en 2022 mientras la FED lucha contra la inflación que elevó el crecimiento del índice de precios al consumidor al 7%, un nivel apenas imaginable hace un año. El 26 de enero, la FED confirmó que terminaría su programa de compra de bonos y señaló que probablemente subiría las tasas pronto.

Este cambio radical es el más importante entre muchos que han tenido lugar en los bancos centrales del mundo en los últimos meses. Pero solo recientemente ha comenzado a morder en los mercados de activos. Tras alcanzar un vertiginoso máximo de casi 40 veces los beneficios a finales de año, el índice bursátil S&P500 ha caído un 9% en enero (los mercados de Europa y Asia también han caído, aunque menos). La volatilidad interdiaria de los mercados ha sido igual de sorprendente, lo que refleja la lucha de los inversores por digerir las consecuencias de la escasez de dinero.

Uno es la revalorización de los activos a largo plazo. A medida que las tasas de interés colapsaron durante la pandemia, el valor de los valores con pagos que se extienden en el futuro se disparó. Las acciones de firmas de tecnología como ZOOM y NETFLIX, que ya subieron por el cambio al trabajo remoto y el entretenimiento en el hogar, parecían aún más deseables a medida que el rendimiento de los bonos casi se desvanecía. Su ascenso impulsó el mercado de valores estadounidense. Últimamente, sin embargo, las tasas de interés reales a largo plazo se han disparado en anticipación del endurecimiento monetario, provocando un cambio de suerte. El cambio ha sido espectacular para las acciones más especulativas y los instrumentos novedosos como las criptomonedas.

El efecto de tasas más altas en la economía real es más lento y difícil de anticipar. El dinero ultra barato permitió a las empresas recaudar grandes cantidades de capital en 2021, un auge que no se repetirá. Los compradores de viviendas han asumido grandes hipotecas a medida que los precios de las viviendas se han disparado. Las empresas en dificultades se han aprovechado de los préstamos respaldados por el gobierno. La relación entre la deuda pública y el PIB se ha disparado debido a los grandes déficits sostenidos en el mundo rico y al colapso del crecimiento en muchas economías emergentes.

El alto endeudamiento hace que la economía mundial sea más sensible a los cambios en la política monetaria. Los bancos centrales deben aumentar las tasas lo suficiente como para sofocar la inflación, pero no tanto como para llevar a las economías a la recesión a medida que aumenta la carga de los intereses. Los hogares tienen balances más sólidos de lo que cabría esperar dada la profundidad de la reciente recesión, pero su salud depende en parte de que los precios de los activos se mantengan altos. Y si las restricciones monetarias en la FED provocan turbulencias en los mercados emergentes, las consecuencias podrían repercutir en la economía estadounidense.

Mientras apuntan a una pista de aterrizaje estrecha, los bancos centrales también enfrentan fuertes vientos, debido al riesgo de guerra en Ucrania y las incertidumbres asociadas con la pandemia. Los economistas luchan por pronosticar cuántas personas que abandonaron la fuerza laboral en 2020 eventualmente regresarán, y cuantas más lo hagan, menor será la posibilidad de que se arraigue una espiral dañina de salarios y precios.

También están lidiando con dudas sobre cuándo los consumidores volverán a cambiar su gasto a los servicios, aliviando la presión alcista sobre los precios de los bienes causada por las cadenas de suministro obstruidas. Los datos económicos se han vuelto más difíciles de interpretar. Si las ventas minoristas caen, por ejemplo, ¿refleja un debilitamiento económico o un regreso bienvenido a los patrones normales de consumo?

La incertidumbre sobre la fortaleza de la economía global y su capacidad para soportar tasas más altas, combinada con los dedos nerviosos de los bancos centrales ante la preocupación por la inflación, significa que los mercados están entrando en una nueva fase. Durante gran parte de la pandemia, el dinero barato llevó los precios de los activos a máximos asombrosos, incluso cuando la economía mundial estaba en los vertederos. Hoy están fuertemente ligados a su destino.

 

Como se mencionó al inicio del presente documento, los gobiernos buscaron sostener a las economías inyectando capital muy barato y entregando bonos a personas y empresas que se dirigieron principalmente al consumo. Asimismo, para sostener la cadena productiva se otorgaron préstamos a tasas muy, muy bajas (casi llegando al 0%). Estas políticas deben llegar a su final, porque la producción no ha crecido a la velocidad esperada y porque existen problemas en la cadena de suministros, por lo que los efectos se han trasladado a una alta inflación (subida de precios de los bienes y servicios), pérdida de poder adquisitivo e incremento de la pobreza.

La abundancia de dinero ha ocasionado que las personas lo destinen a invertirlo en actividades de inversión o crecimiento sino en actividades de muy alto nivel de especulación. Dado que los precios de las acciones estaban muy baratos producto de la crisis hipotecaria del 2008, la crisis de deuda europea del 2010 y la crisis comercial. Se apostó por las empresas de tecnología, servicios de telecomunicaciones y el sector inmobiliario. Pero estamos ahora ante el escenario que ya no habrá dinero disponible para seguir invirtiendo y porque no ha habido un crecimiento real.

Cuando ocurre una situación de inflación o las personas creen que el dinero perderá valor, tratan de deshacerse del efectivo invirtiendo en activos que se especula incrementarán su valor en el tiempo, como bienes raíces, acciones y otros activos. Hemos visto como se ha incrementado el sector inmobiliario en Estados Unidos, las acciones de las empresas que soportan el trabajo remoto o la tecnología para la comunicación y trabajo a distancia. Se ha visto el crecimiento sin control de startups que se valorizan en miles de millones o billones de dólares sin haber siquiera producido un producto. O las criptomonedas, que, si bien se trata de una tecnología con mucho futuro, se trata de activos “privados”. Muchas personas han especulado tomando préstamos baratos que dejarán de serlo a futuro y podría crear problemas.

Este párrafo es un poco más de lo que se vienen comentando. Muchas inversiones que se nos ha vendido como muy rentables en el exterior están basadas en las políticas macroeconómicas y monetarias de muchos países y por lo tanto el crecimiento de la inversión no ha sido orgánico.

Un incremento de las tasas de interés ocasionará que las deudas tengan menos recursos para cancelarse y por lo tanto se incrementarán los créditos vencidos y que no podrán ser pagados. Esto a la vez retroalimentará el temor de otorgar más créditos y esto podría iniciar una recesión en ciertos sectores.

El mundo es actualmente testigo de un enfrentamiento entre las principales economías y potencias militares. La Pandemia no ha sido vencida y las restricciones se mantienen.

A manera de conclusión

Hoy en día estamos frente a cambios que ocurrirán en la economía. Revise los fundamentos de su inversión y si ésta puede sostenerse ante estos escenarios. No se trata de tener pánico, pero si de revisar la naturaleza de las inversiones y ante este escenario poder rebalancear mi portafolio.

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