Comerciando con el Enemigo

Como venimos haciendo de forma mensual desde este año, quiero comentar con ustedes, un reciente artículo publicado por la revista THE ECONOMIST respecto a un tema que nos atañe a todos, en primer lugar, como seres humanos que contemplamos desde lejos el sufrimiento de muchas personas y también como parte de un sistema económico global que puede verse afectado por los acontecimientos en Europa del Este. Como siempre, la versión original pueden verlo en https://www.economist.com/finance-and-economics/2022/02/25/the-economic-consequences-of-the-war-in-ukraine y son libre de enviarnos cualquier consulta o pregunta a rgallo@inandes.com

En esta ocasión, a la modalidad que tenemos de comentar el artículo, en las reflexiones finales agregaremos nuestra visión para la economía peruana, basados en los escenarios que nos proponen los creadores de este artículo. Esperamos que puedan disfrutar del mismo.

Espere una inflación más alta, un crecimiento más bajo y alguna interrupción en los mercados financieros

Durante la última década, la intensificación del riesgo geopolítico ha sido una característica constante de la política mundial, pero la economía mundial y los mercados financieros se han encogido de hombros. Desde la contienda entre China y Estados Unidos hasta el surgimiento de gobernantes populistas en América Latina y las tensiones en Medio Oriente, las empresas y los inversionistas han seguido adelante, considerando que las consecuencias económicas serán contenidas.

Es probable que la invasión rusa de Ucrania rompa este patrón, porque resultará en el aislamiento de la undécima economía más grande del mundo y uno de sus mayores productores de materias primas. Las implicaciones globales inmediatas serán una mayor inflación, un menor crecimiento y cierta perturbación de los mercados financieros a medida que se impongan sanciones más profundas. Las consecuencias a largo plazo serán un mayor debilitamiento del sistema de cadenas de suministro globalizadas y mercados financieros integrados que ha dominado la economía mundial desde el colapso de la Unión Soviética en 1991.

Comience con el shock de las materias primas. Además de ser el principal proveedor de gas de Europa, Rusia es uno de los mayores productores de petróleo del mundo y un proveedor clave de metales industriales como el níquel, el aluminio y el paladio. Tanto Rusia como Ucrania son grandes exportadores de trigo, mientras que Rusia y Bielorrusia (un representante de Rusia) son grandes en potasa, un insumo para los fertilizantes. Los precios de estos productos básicos han estado aumentando este año y ahora es probable que aumenten aún más. En medio de informes de explosiones en Ucrania, el precio del petróleo Brent superó los $ 100 por barril en la mañana del 24 de febrero y los precios del gas en Europa aumentaron un 30%.

El suministro de productos básicos podría verse dañado de una de dos maneras. Su entrega podría verse interrumpida si se destruye la infraestructura física, como oleoductos o puertos del Mar Negro. Alternativamente, sanciones más profundas sobre el complejo de materias primas de Rusia podrían impedir que los clientes occidentales le compren. Hasta ahora, ambas partes se han mostrado cautelosas acerca de convertir en armas el comercio de energía y productos básicos, que continuó durante la guerra fría. Las sanciones tras la invasión de Crimea no impidieron que BP , ExxonMobil o Shell invirtieran en Rusia, mientras que las sanciones estadounidenses a Rusal, una empresa metalúrgica rusa, en 2018 fueron efímeras. La decisión de Alemania de suspender el gasoducto Nord Stream 2 el 22 de febrero fue en gran medida simbólica, ya que aún no transporta gas desde Rusia a Occidente.

No obstante, la perspectiva ahora es de más restricciones occidentales sobre la industria de recursos naturales de Rusia que reducen el suministro global. Rusia puede tomar represalias creando deliberadamente cuellos de botella que elevan los precios. Estados Unidos puede apoyarse en Arabia Saudita para aumentar la producción de petróleo y alentar a sus empresas nacionales de esquisto a aumentar la producción.

El segundo shock se relaciona con la tecnología y el sistema financiero global. Si bien el comercio de recursos naturales es un área de dependencia mutua entre Occidente y Rusia, en finanzas y tecnología el equilibrio del poder económico es más unilateral. Por lo tanto, es probable que Estados Unidos imponga sanciones mucho más duras al estilo de Huawei a las empresas tecnológicas rusas, limitando su acceso a semiconductores y software de última generación, y también incluya en la lista negra a los dos bancos más grandes de Rusia, Sberbank y VTB , o busque aislar a Rusia de la mensajería SWIFT . sistema que se utiliza para transferencias bancarias transfronterizas.

Las medidas tecnológicas actuarán como un lastre para el crecimiento de Rusia con el tiempo y molestarán a sus consumidores. Las restricciones bancarias afectarán de inmediato, provocando una escasez de fondos e impidiendo los flujos financieros dentro y fuera del país. Rusia ha tratado de aislar su economía precisamente de esto: la parte de sus facturas denominadas en dólares se ha desplomado desde su invasión de Crimea en 2014, y ha acumulado reservas de divisas. Aun así, dolerá. Rusia recurrirá a China para sus necesidades financieras. El comercio entre los dos países ya se ha aislado de las sanciones occidentales, y ahora solo el 33% de los pagos de China a Rusia se realizan en dólares, frente al 97% en 2014.

Los bancos occidentales parecen tener una exposición bastante baja a Rusia. No obstante, desde que comenzó la era moderna de la globalización en la década de 1990, ninguna economía importante se ha aislado del sistema financiero mundial, y no se puede descartar el riesgo de un contagio más amplio entre los mercados, aunque aparentemente bajo.

¿Qué significa todo esto para la economía global? Rusia se enfrenta a una conmoción económica grave pero no mortal, ya que su sistema financiero está aislado. Para la economía mundial, la perspectiva es una mayor inflación a medida que aumentan los precios de los recursos naturales, intensificando el dilema que enfrentan los bancos centrales, y un posible silenciamiento de la inversión corporativa a medida que los mercados nerviosos reducen la confianza.

El impacto a largo plazo será acelerar la división del mundo en bloques económicos. Rusia se verá obligada a inclinarse hacia el este, dependiendo más de los vínculos comerciales y financieros con China. En Occidente, más políticos y empresas preguntarán si un principio clave de la globalización (que debe comerciar con todos, no solo con sus aliados geopolíticos) sigue siendo válido, no solo para Rusia sino para otras autocracias. China analizará las sanciones occidentales contra Rusia y concluirá que necesita intensificar su campaña de autosuficiencia. La invasión de Ucrania podría no causar una crisis económica global hoy, pero cambiará la forma en que opera la economía mundial en las próximas décadas.

Las guerras necesitan financiarse e incrementan el gasto del gobierno. Para el conflicto específico que tenemos seremos testigos de un incremento del gasto militar por parte de los países involucrados y de aquello que saquen lecciones de los resultados de esta contienda.

 

 

Hasta ahora se ha confiado que las relaciones económicas son el freno que evitará conflictos mayores ¿es posible que China al ser un importante tenedor de bonos de los Estados Unidos esté dispuesto a hacer una guerra? ¿O la misma Rusia amenazar a Alemania cuando este país es su principal comprador de gas natural? Lamentablemente la historia nos enseña que país que no aprende de su historia está condenado a repetirla.

 

Las grandes economías del mundo han recurrido al gasto de gobierno para sostener sus economías por consecuencia de la pandemia y ahora éste gasto seguirá incrementándose por el mayor gasto militar. Seremos testigos de una carrera por tener mejor armamento, pero sobretodo un aumento de la desconfianza que no sólo se reflejara en el gasto militar sino en interrumpir toda política de cooperación con el fin de afectar al “enemigo”. Lamentablemente, estas decisiones no afectan solamente a mi adversario.

 

 

Uno de los mercados donde se verá principalmente estos efectos serán los hidrocarburos, por lo que los costos de la energía subirán. Si bien esto abre oportunidades para algunos países, el hecho de regresar a patrones de conducta de la Guerra Fría (1947-1991) ocasionará  sobrecostos a todo nivel, pero sobretodo y esto generado por los problemas de las cadenas logísticas que se regrese a esquemas proteccionistas en muchas industrias.

 

 

Es importante notar en este párrafo, más allá de las consecuencias materiales en las partes involucradas, en el cuidado de los partes que no pelean directamente respecto al uso de las relaciones económicas como arma de disuasión. El punto es que a pesar de las sanciones es posible que las entidades privadas busquen evadir las normas para obtener beneficios. Por otro lado, es importante que sea posible que algunos países como Alemania den más importancia al bienestar de sus habitantes (respecto al acceso de la energía y evitar incrementar el costo de la misma) y seguir consumiendo el gas ruso a través de los otros gasoductos que vienen funcionando desde la década de los 80’s

 

 

 

Reemplazar la oferta rusa de hidrocarburos principalmente, puede llevar a problemas de distribución y de costos más altos de las materias primas. Algunos países como Irán pueden verse beneficiados porque se buscaría levantar las restricciones para el comercio de hidrocarburos con el fin de incrementar la demanda. Por otro lado, Rusia intentará evadir las restricciones vendiendo a China la producción que antes vendía a Occidente.

 

 

Respecto a los servicios financieros y acceso a productos manufacturados es posible que las sanciones tengan mayor efecto sobre la economía rusa y sus habitantes.

 

 

Es cierto también que Rusia posee actualmente una importante reserva de oro y sobretodo está potenciando los negocios con China para poder evadir el control que ha puesto Occidente, por lo que es de esperar que el eje Moscú-Beijing se siga fortaleciendo. Quizás Rusia esté generando un mayor problema a futuro, dado que históricamente Rusia y China han competido por incluir sobre las naciones del centro de Asia, muchas de las cuales fueron parte de la antigua Unión Soviética. La llamada Ruta de la Seda cruza mucho de estas naciones en donde China busca ejercer su dominio mediante el control de sus infraestructuras, ofreciendo tentadoras líneas de crédito que luego los países no pueden devolver.

 

 

En conclusión, respecto al impacto global de la crisis ucraniana, podemos decir que aparentemente Rusia se preparó con antelación a este movimiento en lo económico y se prepara a depender de China para que su economía siga funcionando y obtener así los productos industriales que necesita para poder seguir adelante. Que esto lo lleve a una apuesta delicada con China, ese será otro tema.

 

 

Respecto a Occidente, esto lleve a una política de “desapertura” de los mercados o retroceso en la globalización. Para muchos países de Europa, se deberá de incrementar el gasto militar por temor a Rusia (y China eventualmente), lo que incrementará el gasto de gobierno y el redireccionamiento de gastos para cubrir estas necesidades o recurrir al crédito, que será cada vez más caro. El incremento de la desconfianza llevara a replantear muchas inversiones, dado que se intentará reducir la debilidad logística actual con proteccionismo por parte de algunos estados. Finalmente, se incrementará la competencia por obtener las materias primas necesarias para poder tener el control de los recursos estratégicos necesarios que se requieran.

 

A manera de conclusión…

¿Qué pasará con el Perú?

Desde nuestro punto de vista, la situación de la economía peruana podría verse favorecida por el incremento de algunas materias primas, por la necesidad de mantener reservas estratégicas por parte de alguno de los países. Dado que nuestros socios comerciales más grandes son China y los Estados Unidos (y en menor medida Europa), y que nuestra oferta es principalmente materias primas, es posible, que se mantenga la demanda de los productos que exportamos como minerales y alimentos. Esto mantendrá el dinamismo de nuestra economía.

El aumento de tasas de interés incrementará los beneficios de tener dólares en el exterior, pero, por otro lado, el incremento del gasto de gobierno en las naciones desarrolladas y mayores tasas, podría ocasionar que muchos sectores se desaceleren o inclusive entren en recesión. Esta menor capacidad de gasto en las familias podría golpear algunos sectores como el turismo (menores visitantes) y menor exportación de productos suntuarios (joyería, ropa de alpaca, etc.)

El incremento de los precios del petróleo llevará a mayores valores para la gasolina y el GLP, por lo que la inflación se incremente por este concepto, salvo que el BCRP y el gobierno encuentren una manera de financiar el Fondo de Estabilización para los combustibles. El costo del financiamiento también sufrirá algunos incrementos acordes con la subida de tasas que se espera.

Como siempre, no se trata de tomar estos comentarios como algo cierto. Es necesario el monitorear y observar como se desarrollan los hechos para poder tomar las medidas necesarias.

Cualquier comentario es bienvenido a rgallo@inandes.com

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