Propósito, esencia y creencias: la energía que determina el rumbo de un negocio

Debemos conectarnos con el servir. El solucionarle un problema a la gente, pero esa solución la tengo yo y me enfoco en generarle bienestar de esa persona, no lo hago porque me enteré que se gana dinero o porque puedo tener una mejor rentabilidad, o porque el dato estadístico me dice que el negocio está fluyendo, sino porque nace de lo que a mí me gusta hacer. Entonces, si el negocio va en base a una necesidad, a un afán, no va a tener éxito. Por eso, los negocios, los emprendedores en este país, máximo llegan a dos años, tres años y en tres años ya tienen que cerrar la empresa o desaparecen por que no están conectados con un proposito.

Para poder tener un negocio que sea exitoso se debe conectar primero desde la esencia, desde el propósito, desde servir al otro, que esa energía de ese negocio va a empezar a fluir, que resuelvo un  problema a un nicho, es cuando  llegan los negocios y en ese momento aparece la abundancia, cuando yo realmente estoy conectado con lo que vibra conmigo, con lo que hago con mi proposito mi misión de vida, lo que me impulsa y me inspira para levantarme todos los días, con esa energía, con ese entusiasmo de que me voy a trabajar, no es trabajo, me voy a dar un servicio a desarrollar mi hobby. Ese servicio que yo estoy dando y genera valor, van a llegar más clientes, va a atraer la abundancia porque estoy fluyendo desde mi pasión, no desde el miedo, la escasez, no desde cómo le hago el juego al centavo para hacerlo crecer. Cuando se actua desde la escasez, se empieza a cambiar el personal, bajar la calidad del producto y hacer temas poco éticos.

Eso se complementa con el entorno político, vengo con resultados que no son los mejores, lo acompaño con la ansiedad de que mi negocio va a empezar a decaer, me voy a dejar contaminar de creencias de mi entorno. Hay muchos que dicen que la situación está mal, ahorita no se puede invertir porque vienen las elecciones, hay un tema de inseguridad terrible que no puedo exponerme, prefiero no invertir, el dólar está cayendo, el Gobierno está sacando nuevos proyectos; entonces yo empiezo a comprar todas esas ideas y me empiezo a desmotivar. A parte que no tengo un propósito claro, mi negocio tampoco está fluyendo porque estoy en base al agotamiento, la necesidad, la curva, la desconexión y voy abandonando mi negocio, voy desmotivando mi equipo, voy bajando mi vibración.

Lo que yo creía en un momento cuando vi que mi primo, mi vecino, mi amigo tenía un negocio exitoso, en mí no funcionó. ¿Por qué? Porque no está vibrando con tu propósito, con tu esencia, lo hiciste en un afán, creíste que ibas hacer igual de exitoso y asi no es, actuó desde la  necesidad, en una angustia y en un querer imitar el negocio de la otra persona. En este país, si tú te das cuenta, los datos estadísticos son unos y la realidad es otra. Hace poco escuchaba una presentación del presidente del BCR, Julio Velarde, en que los datos económicos son positivos. Porque aquí es la realidad del empresario, aquí son los datos puros de los negocios que salen, las transacciones que se hacen, del crecimiento que tiene el país; mientras que dominan la noticia: el miedo, el ruido, lo que escucho de mi entorno más las creencias que yo traiga.

Todo esto va creando una nube gris, no se ve un direccionamiento claro, muchos estan asustados, no toman decisiones, tienen miedo a perder lo poco que han logrado, porque como no estan conectados con su propósito, con su misión y visión, lo que tienen piensan que en algún momento se va a desaparecer. Si voy a poner un negocio debemos preguntarnos: qué me gusta, cuál es mi habilidad y experiencia, en qué me siento bien, en qué negocio me sentiría bien asi no me paguen, qué problema estoy solucionando, cuál es mi factor diferenciador y que me gusta. Porque si no me gusta, va a llegar un momento en que me sienta agotado, frustrado, deprimido  y que no me siento feliz trabajando ahí. Hasta que la misma energía va agotando y por obligación te tienes que retirar. No es que no seas bueno, simplemente te direccionaste en algo que no era lo tuyo.

No te dejes llevar por lo que te digan allá afuera o por imitar a los demas. Te invito a que te centres, a que te cuestiones y te preguntes: ¿realmente ese negocio es para mí? ¿yo tengo esas competencias para solucionar ese problema? Sí tienes las habilidades porque somos únicos. Analizar el cliente, solucionarle los problemas, que el cliente se sienta feliz, se fidelice y quiera que yo le solucione ese problema y me prefiera. A parte de eso, darle tranquilidad, confianza, bienestar.

Los negocios son de confianza y tranquilidad. No me puedo enfocar en la competencia. La competencia es conmigo mismo: ¿qué le di a mi cliente?, ¿cómo lo puedo mejorar? Tengo que ser indispensable para él. Porque lo que yo te doy a ti, a mí me va a llegar. Somos un espejo.  Todo es causa y efecto.  Es por eso por lo que tenemos que ser honestos, coherentes, marcar un factor diferenciador, trabajar desde nuestro propósito de vida. Tu esencia es única. No pierdas tu originalidad no seas una copia.

Janeth Parra

Gerente Comercial

INANDES Grupo Financiero

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